Aunque no seamos conscientes de ello, la mayor parte de la información y conocimientos que obtenemos de cuanto nos rodea procede del sentido de la vista. Sin embargo y de acuerdo con el informe “Salud en la UE” elaborado por la Comisión Europea, solamente 1 de cada 4 españoles acude a una revisión oftalmológica anual y tan sólo un 8% lo hace de forma voluntaria y no a expensas de su médico.El informa arroja un resultado demoledor: España se sitúa 10 puntos por debajo de la media de la UE en salud ocular a pesar de que, según conclusiones de la ONCE, unos 4.000 españoles pierden la vista cada año. La mejor arma para la detección precoz de cualquier patología es la prevención con revisiones oftalmológicas periódicas pues hay enfermedades graves de los ojos que, inicialmente, no dan la cara y la única manera de detectarlas a tiempo, para evitar la pérdida irreversible de la visión, es acudir al especialista de forma regular. Dichas revisiones incluyen un estudio de la presión intraocular, el fondo de ojo, la agudeza visual y cuantas pruebas sean necesarias para descartar, en su caso, trastornos que pueden ocasionar problemas como el glaucoma, las cataratas, la degeneración macular, la retinopatía diabética, el desprendimiento de retina, así como otras diversas retinopatías, además de la patología infantil. Siguiendo las recomendaciones de la Academia Americana de Oftalmología el primer examen ha de hacerse entre el nacimiento y los tres meses y el segundo entre los seis meses y el año, repitiéndose a los 3 y 5 años. Esto es así porque durante la infancia pueden aparecer los primeros defectos refractivos (miopía, hipermetropía, astigmatismo) y aparte de ello, puede prevenirse el desarrollo de la ambliopía u ojo vago y tratar el estrabismo. En la adolescencia los defectos refractivos son más acusados, por lo que conviene acudir cuanto antes al oftalmólogo. Respecto a los adultos, recomienda realizar revisiones anuales para quienes utilicen gafas o lentillas, si bien para las personas que carezcan de antecedentes familiares o no padezcan problemas oculares propone al menos una revisión entre los 20-39 años, cada 2 ó 4 años entre los 40 y los 64 años y una revisión anual tras los 65 años, ya que con el aumento de la edad es mayor la incidencia de enfermedades graves.